Como dice el refrán: es de bien nacida ser agradecida , por eso he decidido agradecer esas pequeñas cosas cotidianas:
A Metro de Madrid por la maravillosa sauna que nos prepara todas las mañanas, tanto en verano como en invierno
A los cientos, miles de usuarios del metro que hacen que no me sienta sola en el vagón
A la gente que no quiere que les deje y por eso no espera antes de entrar, intentando que no salga y continúe con ellos
A los embotellamientos en las escaleras mecánicas
A las obras camino del curro que redecoran los bajos de mis pantalones
A los caminos abiertos por los obreros que hace tan cercana la relacion peatón/automovil
Y ya que estoy voy a dar las gracias, tambien, a quien se encarga de adelantar, año tras año, las Navidades y así convertir las calles de mi barrio en un embotellamiento continuo.
El caso es que, ahora que he vuelto a dejar de morderme las uñas, he recordado un artículo que, hace años, leí en una revista juvenil de nombre italiano.
El artículo decía que si estabas más de tres meses sin morderte las uñas ya habías superado el mono y no volverías a mordertelas.
Yo me las muerdo desde que puedo recordar, aunque estoy segura de que me las muerdo desde antes de que pueda recordar, mismamente en el útero materno.
Las razones para morderme las uñas supongo que nerviosismo, puro aburrimiento o simplemente predisposición genética a ello.
Pues bien, cuando leí el artículo, a una edad muy influenciable, todo sea dicho, decidí intentarlo y con una grandísima fuerza de voluntad estuve los tres meses de rigor sin morderlas. Y me sentí tremendamente orgullosa de mi misma durante exactamente un día, el tiempo que tardé en caer de nuevo.
Desde entonces he alternado grandes periodos de morderme las uñas con grandes periodos de no morderme las uñas, pero luego siempre, en un solo día, volvía a mordermelas de nuevo.
He llegado a la conclusión de que aquel artículo de la revista con nombre italiano no era más que una leyenda urbana.
Moraleja: un yonki siempre será un yonki aunque sea de uñas xDDDDD
Mirar disimuladamente en internet tu correo personal.
Navegar por la red de la empresa leyendo hasta el artículo más chorra y aburrido.
Levantarse al baño varias veces y estar allí un buen rato mirándose en el espejo.
Colocar estrategicamente el periódico para poder leerlo disimuladamente.
Levantarse a comprar diferentes chucherías en la máquina.
Mirar el reloj repetidamente e intentar que avance más rapido con la mente (ésto por muchisimo que te concentres no suele dar resultados, como mucho obtienes un buen dolor de cabeza).
Jugar al ahorcado en la página de la empresa (suponiendo que la página de la empresa tenga juegos, claro).
Escribir entradas como ésta en tu blog.
Y todo para pasar las ocho horas que te quedan por delante… ME ABUUUUUUUUUUURRO
Antes de que os emocioneis todos, una aclaración sobre el nuevo curro, es temporal.
La parte buena es que no es con una ETT, sino una consultora. Dicha consultora trabaja para distintas empresas, entre ellas, Accenture que tiene ahora mismo un proyecto con Repsol.
Dicho proyecto termina, presumiblemente, en diciembre y ahí es donde yo me hallo. Ergo, se trata de un trabajo temporal.
El horario no está mal ya que es de 9.00 a 18.00 con un viernes alterno saliendo a las 15.00.
Las oficinas se encuentran junto a las torres en construcción de Plaza Castilla asi que el trayecto de puerta a puerta es de 45 minutos.
Como os podeis imaginar en Repsol trabaja mucha gente, de mi proyecto somos 10 y aun no conozco a todos, y de los que conozco no hay mucho que contar de momento.
Y poco más, desde que empecé me he dedicado, básicamente, a leer documentación y familiarizarme con la aplicación que utilizan asi que ésto se me está haciendo algo largo.
Después de ésto, si sale otro proyecto hay más posibilidades de poder optar a él.
Se trata de meter la cabeza y esperar, por eso, aunque temporal, no es una mala opción.
Ahora que al fin me he puesto a buscar trabajo en serio me he dado cuenta de que con las nueva herramientas, esto es, con internet el asunto es mucho más rápido que antaño.
Solo tienes que mandar tu curriculum a través de la red y casi seguro que en ese mismo día te llaman ya para una entrevista.
Claro que la mayoria de esas entrevistas son primero con Empresas de Trabajo Temporal (ETT) o con empresas que sin ser ETT se dedican a eso mismo.
Lo mejor viene cuando te preguntan que es lo que estás buscando. Mi primera reaccion a esa pregunta siempre ha sido contestar lo siguiente:
Verá, busco un trabajo en donde no se haga practicamente nada, y te paguen mucho por ello y además, a ser posible, en el que tu jefe no sea un hijo de la gran -censurado-
Y es que, aqui es donde yo quería llegar realmente, a los jefes, a lo largo de mis ocho años como trabajadora activa he tenido unicamente dos jefes, pero ¡¡vaya dos jefes!!.
El primero, recién salida de la carrera, sin tener idea de nada, más perdida que un pulpo en un garaje, tenía el bonito sobrenombre de “el ogro” cuando entramos a trabajar con él. Eramos todos gente joven, todos recien licenciados o a punto de licenciarnos y creo que aprendimos de la peor manera posible, a base de gritos y malos modos. De ahi que fueran cayendole otros motes “El Führer” (ese es de mi cosecha, que por aquel entonces estaba en plena fase Hitler y II Guerra Mundial), “El Anticristo” según iba entrando gente nueva.
Al final le terminamos domesticando, mas que nada porque maduras y ya no te da tanto miedo y porque cuando llevas cinco años con él simplemente terminas pasando.
La segunda jefa era tan temible como el primero y con más poder, aunque afortunadamente no tuve mucho trato directo con ella, aunque sus gritos solían oirse por el pasillo y la gente corría a refugiarse a sus cubículos. He visto hombres hechos y derechos acojonarse por el mero hecho de que les llamaban a su despacho.
Si, me gustaría tener un jefe amable y justo, que fuera jefe pero sin ser déspota. Que digo yo que tampoco es pedir tanto… porque lo de encontrar un trabajo que me llene y bien remunerado se ha quedado en una auténtica utopía.
Estaba pensando que si no ves las Gilmore (a parte de estar perdiendote una de las mejores series de los ultimos tiempos) el título del blog puede parecer algo extraño, e incluso si ves las GG pero no eres un poco friky lo mismo te sigue pareciendo igual de extraño.
Asi que se me ha ocurrido crear una nueva categoría, la de Frases Gilmore, en realidad más que frases van a ser diálogos muchas veces, pero tan hilarantes que merecen ser recordados. Y que mejor para empezar que la frase que da nombre al blog y la explicación de Lorelai Gilmore al respecto.
Lorelai: ¿Sabes que ¡uy! es una de las palabras más graciosas del mundo?, piénsalo bien, no puedes oir la palabra ¡uy! sin sonreir, imposible. Es muy graciosa. Caniche también es graciosa, si juntas las dos, ¡uy! y caniche, en la misma frase tienes una frase perfecta. No se como… ¡uy! se nos escapan los caniches, a partir de ahora cuando se den las circunstancias perfectas diremos nuestra frase favorita.
¿Acaso Lorelai no es el personaje más genial de todos los tiempos? xDDDDDDDDDDDDDDDDD
Despues de hablar en mi última entrada de la Family me ha entrado morriña del tiempo pasado en Irlanda y mirando las fotos de aquel verano he recordado nuestro fin de semana en Galway.
Galway y sus Islas de Arán, las bicicletas en plan Verano Azul…. aunque lo que más nos gustó de Galway creo que fue, sin duda alguna, el ambiente nocturno y, más concretamente, el grupo percusionista que nos encontramos, compuesto en su mayoría por españoles y dirigidos por un chileno, mi chileno *babas miles* que animaron de manera espectacular la noche.
De muestra, dos botones
Así, durante una hora y pico animando al personal (a los de allí, porque a los españoles no hacía falta que nadie nos animara) hasta que llegó la poli y les mandaron parar.
En fin, Galway, Cork, Dublin, Blarney, Limerik y tantos sitios de Irlanda que es imprescindible visitar…