Reconozco que me estoy acostumbrando a ésto de los trabajos temporales. Vale que es un asco y no puedes pensar en tu futuro más que a corto plazo, pero, aunque pareza mentira, tiene algunas ventajas.
A saber: conoces gente nueva cada poco, no te da tiempo a encariñarte con el trabajo y así evitas la monotoneidad (no, no existe esta palabra pero a mi me gusta xD), encuentras curros con horarios muy dispares y así pruebas tu horario ideal…
Si, soy consciente de que a mi edad debería dejarme de tonterías, fijarme objetivos y poner orden en mi vida, pero ¿y si mi vida me gusta tal y como es ahora?
Vale que no siempre me siento tan optimista con respecto a mi vida, pero de momento hoy si lo soy, así que no me apetece comerme la cabeza con el futuro.
Porque además ¿y si no hay futuro? pasamos por la vida pensando “ya lo haré en el futuro” “ahora me mato a trabajar y en el futuro ya disfrutaré” pero ¿y si no hay esa oportunidad?
Como dijo Sarah Connor en Terminator 2
(vale, eso se refiere a que no hay destino, que el destino no está predeterminado, pero aquí nos sirve igualmente xD)
Así pues CARPE DIEM
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Es curioso como en todos los sitios en los que he trabajado, existían dos zonas claramente diferenciadas que no siempre eran la separación jefes/empleados.
En este trabajo tiene hasta nombre, por una parte, están los de Manhattan, los trajeados y niñas monas, consultores ellos y casi tan estirados como los diplomáticos con los que trabajé en el Ministerio (salvo excepciones que algún diplomático majo había).
Y por otra parte, tenemos el Bronx, donde se sitúan las secretarias y los subsubcontratados (usease, nosotros), gente que de vez en cuando viene en vaqueros, que tiene un tono de voz alegre, las conversaciones son para todos y las risas están a la orden del día.
Yo solo he estado en Manhattan cuando trabajaba en el Ministerio y aún entonces cada vez que podía me escapaba al Bronx y es que me gusta el Bronx, vale que en Manhattan ganas mucho más, pero también trabajas mucho más.
Al menos en el Bronx las risas están aseguradas.
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Pero simulando hacerlo…
Revisar los mismos papeles una y otra vez.
Mirar disimuladamente en internet tu correo personal.
Navegar por la red de la empresa leyendo hasta el artículo más chorra y aburrido.
Levantarse al baño varias veces y estar allí un buen rato mirándose en el espejo.
Colocar estrategicamente el periódico para poder leerlo disimuladamente.
Levantarse a comprar diferentes chucherías en la máquina.
Mirar el reloj repetidamente e intentar que avance más rapido con la mente (ésto por muchisimo que te concentres no suele dar resultados, como mucho obtienes un buen dolor de cabeza).
Jugar al ahorcado en la página de la empresa (suponiendo que la página de la empresa tenga juegos, claro).
Escribir entradas como ésta en tu blog.
Y todo para pasar las ocho horas que te quedan por delante… ME ABUUUUUUUUUUURRO
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Antes de que os emocioneis todos, una aclaración sobre el nuevo curro, es temporal.
La parte buena es que no es con una ETT, sino una consultora. Dicha consultora trabaja para distintas empresas, entre ellas, Accenture que tiene ahora mismo un proyecto con Repsol.
Dicho proyecto termina, presumiblemente, en diciembre y ahí es donde yo me hallo. Ergo, se trata de un trabajo temporal.
El horario no está mal ya que es de 9.00 a 18.00 con un viernes alterno saliendo a las 15.00.
Las oficinas se encuentran junto a las torres en construcción de Plaza Castilla asi que el trayecto de puerta a puerta es de 45 minutos.
Como os podeis imaginar en Repsol trabaja mucha gente, de mi proyecto somos 10 y aun no conozco a todos, y de los que conozco no hay mucho que contar de momento.
Y poco más, desde que empecé me he dedicado, básicamente, a leer documentación y familiarizarme con la aplicación que utilizan asi que ésto se me está haciendo algo largo.
Después de ésto, si sale otro proyecto hay más posibilidades de poder optar a él.
Se trata de meter la cabeza y esperar, por eso, aunque temporal, no es una mala opción.
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Ahora que al fin me he puesto a buscar trabajo en serio me he dado cuenta de que con las nueva herramientas, esto es, con internet el asunto es mucho más rápido que antaño.
Solo tienes que mandar tu curriculum a través de la red y casi seguro que en ese mismo día te llaman ya para una entrevista.
Claro que la mayoria de esas entrevistas son primero con Empresas de Trabajo Temporal (ETT) o con empresas que sin ser ETT se dedican a eso mismo.
Lo mejor viene cuando te preguntan que es lo que estás buscando. Mi primera reaccion a esa pregunta siempre ha sido contestar lo siguiente:
Verá, busco un trabajo en donde no se haga practicamente nada, y te paguen mucho por ello y además, a ser posible, en el que tu jefe no sea un hijo de la gran -censurado-
Y es que, aqui es donde yo quería llegar realmente, a los jefes, a lo largo de mis ocho años como trabajadora activa he tenido unicamente dos jefes, pero ¡¡vaya dos jefes!!.
El primero, recién salida de la carrera, sin tener idea de nada, más perdida que un pulpo en un garaje, tenía el bonito sobrenombre de “el ogro” cuando entramos a trabajar con él. Eramos todos gente joven, todos recien licenciados o a punto de licenciarnos y creo que aprendimos de la peor manera posible, a base de gritos y malos modos. De ahi que fueran cayendole otros motes “El Führer” (ese es de mi cosecha, que por aquel entonces estaba en plena fase Hitler y II Guerra Mundial), “El Anticristo” según iba entrando gente nueva.
Al final le terminamos domesticando, mas que nada porque maduras y ya no te da tanto miedo y porque cuando llevas cinco años con él simplemente terminas pasando.
La segunda jefa era tan temible como el primero y con más poder, aunque afortunadamente no tuve mucho trato directo con ella, aunque sus gritos solían oirse por el pasillo y la gente corría a refugiarse a sus cubículos. He visto hombres hechos y derechos acojonarse por el mero hecho de que les llamaban a su despacho.
Si, me gustaría tener un jefe amable y justo, que fuera jefe pero sin ser déspota. Que digo yo que tampoco es pedir tanto… porque lo de encontrar un trabajo que me llene y bien remunerado se ha quedado en una auténtica utopía.
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